Keeper.png

Apoyo y Vehículos  

La Orden Penitente de los Caballeros de la Unión y los Guardianes del Camino, mejor conocida como Guardianes o El Coro , son a la vez la fuerza de policía de la Unión y predicadores Del Camino, una religión violenta y terrible que poco o nada tiene que ver con el rabino judío que murió en los brazos de Alejandro en Jerusalén.  

Llevan una insignia que muestra un cuerpo abusado traspasado en un cuchillo hebreo antiguo para demostrarle tanto su fe como su dedicación a limpiar a Gaia de sus asesinos, toda la raza judía.  

Los guardianes son agentes de la ley brutales y crueles y predicadores más crueles, golpearán a hombres, mujeres o niños hasta la insensibilidad con sus estacas de choque solo por una mirada mal considerada. El Coro es famoso por no matar si pueden evitarlo; son grandes creyentes en el terrible peso del pecado y están deseosos de ayudar a cualquiera que sufra esa carga a liberarse de ella, bajo formas de persuasión y físicas y directas.

 

Afortunadamente, no hay escasez de pecados entre los que elegir; desde la herejía y la sedición, hasta cosas como parecerse un poco a un judío, no comportarse suficiente modestia (especialmente para las mujeres), mostrar respeto insuficiente a uno de ellos, o dar a un objeto nombre que no simplemente define su función, especialmente si ese nombre proviene de alguna superstición pagana, la lista se amplía varios veces al día.

Tienen cárceles de que nadie sale jamás en los rincones más inhóspitos de la Unión; manteniéndolos lejos de los centros de población por una serie de razones. En el caso que alguien se escapa, no sobreviviera mucho tiempo en la cima de una montaña congelada, por ejemplo. La esperanza es un enemigo obstinado y cosas como las visitas y ambiente agradable tienden a fomentar su presencia insidiosa;  ver que la escapatoria no te sirviera nada  solo sirve a aumentar la desesperanza que ablanda un alma pecadora.

Además, los gritos, que rara vez se detienen, solían inquietar a las personas buenas y fieles que viven cerca. Ahora solo los Guardianes y el viento pueden oírlos. 

Los Guardianes perdonarán a la pobre criatura agobiada por sus pecados antes de que se agote su último aliento, ¿no son misericordiosos?