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El arma más mortal e impredecible en los arsenales de los hoplitas y algunos epibatoi, el ESW-17 Chimaera o 'cañon de sol' es capaz de lanzar rayos concentrados o ráfagas sostenidas de fuego de fusión que son efectivas contra casi cualquier cosa ¡incluso un Dracograth se aparataría del camino!

El poder destructivo de la Chimaera es una clara ventaja en cualquier asalto, la cantidad de personas dispuestas a operar una y, quizás más importante porque se tarda cerca de un minuto en cargar entre disparos. La cantidad de personas preparadas para pararse cerca del operador, y así defenderle durante este tiempo, son pocos.

El Chimaera esencialmente crea una reacción de fusión en cascada apenas controlada que se aleja (uno siempre espera) del operador contenido en poderosos campos electromagnéticos , algo relacionado con la tecnología réflex..

En esas raras ocasiones en las que la reacción entra en lugar de salir, el resultado es suficiente espantoso para hacer que todos, excepto los más entusiastas de la destrucción, sean cautelosos. El gran cráter resplandeciente, de unos 100-150 metros de diámetro, en cuyo interior no queda nada más que perlas vitrificadas, es testimonio suficiente del respeto que merece esta arma.    

No es seguro si la exposición constante a radiación beta de bajo nivel y campos magnéticos fuertes hace que los operadores de Chimaera sean lo suficientemente afortunados para sobrevivir son locos o si comenzaron de esa manera. Entre esa pequeña fraternidad, collares de perlas de vidrio con formas extrañas que brillan suavemente en la oscuridad son muy apreciados.